martes, 4 de diciembre de 2012

XXIX FESTIVAL JAZZ MADRID

Un cartel con unas pocas leyendas y un par de buenos nombres. En total, cuarenta y seis conciertos se desarrollaron desde el 6 de noviembre hasta el 4 de diciembre en los teatros Fernán Gómez, Circo Price y Conde Duque

Comenzaba en el Teatro Fernán Gómez con la actuación destacada del cubano Omar Sosa y el sardo Paolo Fresu. Sosa, pianista y maestro de la fusión, que combina elementos afro-cubanos, modernidad y electrónica deambuló con el italiano por la profundidad de los sonidos de su nuevo trabajo conjunto de free-jazz-fusión Alma. Disco reflexivo, melódico y sentimental.

Hasta dieciséis formaciones resonaron en ese mismo escenario. En el Auditorio Nacional, además de la gran esperada y ecléctica Patti Smith, tocó el pasado domingo uno de los prodigios de la escuela de los sesenta, el pianista norteamericano Chick Corea. Se acompañó de Brian Blade a la batería y Christian McBride al contrabajo. Músico con una estrecha relación la música española y sobre todo con el flamenco, con una formación jazzística y clásica de gran versatilidad.




Leyenda desde su participación en el disco conceptual de Miles Davis 'Bitches Brew'.

Además, el jazz llenó toda la ciudad a través del programa Jazz con Sabor a Club, promovido por un total de dieciséis salas con música en directo de Madrid.
Este año ha brillado por el desequilibrio entre los integrantes del cartel, y la falta de veteranos de este género, puesta en relieve el 15 de noviembre en la Sala Riviera por la cara comercial de la segidora de Bob Dylan. Una agenda de bastante poco peso en relación con la edición del año pasado, que nos trajo innombrables como Brad Mehldau, Joshua Redman, Larry Grenadier o Pat Metheny.

Que nadie duerma


¿Qué importancia tiene la ópera a día de hoy?


La ópera, una de las artes más valoradas y apreciadas de la historia de la humanidad. La ópera es una forma de expresión muy del gusto romántico. El Romanticismo, aunque prefiere en general la mayor subjetividad de la música instrumental no descuida los géneros vocales, fundamentalmente el lied y la ópera. Presente desde la pionera Arena de Verona hasta los templos de Luxor y las pirámides de Egipto, pasando por las termas de Caracalla, donde Italia supo poner un vistoso broche de oro al reciente Mundial de fútbol.
Pero a pesar de su prestigio, ¿qué nos ha pasado con la ópera?

Y es que es una realidad que la ópera como arte se ha desvalorizado en el contexto social en el que nos encontramos; esto no significa que no tenga su importancia, pero está claro que solo una minoría disfruta de este privilegio.
En primer lugar observemos los precios; en el Teatro Real ahora comienzan nuevas representaciones de Macbeth creaciones de Giuseppe Verdi. Los precios oscilan en los 130 euros, 124 euros en las zonas con mayor visibilidad (o simplemente “que se vea algo”). Evidentemente afrontar alguno de estos precios no es fácil para la mayoría de la población. La ópera posee una larga tradición musical y conlleva una técnica de muchos años de aprendizaje, un trabajo que no todas las personas son capaces de apreciar, y menos aun si no se tiene contacto ni interés por las artes escénicas. Por esta razón opino que la ópera nos pueda resultar lejana.
Pero esto no es la culpa de un desinterés de la población en absoluto:los gustos de las personas cambian, se imponen modas y es normal que las antiguas artes pierdan valor.La ópera por su parte puede proponer nuevas obras, métodos más dinámicos; una renovación en toda regla para todos los públicos. Seguro que con nuevas propuestas conseguiríamos  que hasta el más reacio consiuiera emocionarse con un “Nessum Dorma”.  
¿Y quién no?

INTERNACIONALIZACIÓN DEL BAILE FLAMENCO.




La Argentinita con Antonio Triana y Luisa Triana en Buenos Aires. 

Aunque la internacionalización del baile flamenco venía ya de antiguo, desde el siglo XIX hay documentos que informan de las actuaciones en distintos puntos del globo de bailaores y bailaoras. La Macarrona actuaba en Berlín en 1895. Antonia Mercé, La Argentina, ya había recorrido en 1914 países como Francia, Gran Bretaña y Rusia. La compañía de ballets rusos de Serge Davillier se llevaba consigo a Londres en 1915 a Félix el Loco para que montara piezas de aire español. Según recoge el investigador José Luis Ortiz Nuevo en el libro ‘Mi gustar flamenco very good’, quizás fue en 1879 cuando comenzara la exportación del baile flamenco: “Y fue en París, en el Hipódromo de París, donde se celebró una fabulosa fiesta española para recaudar fondos a beneficio de los pobres damnificados (de inundaciones en Murcia y Almería): Y fue en esa fiesta, pudo ser en ella que se presentase, por su primera vez, el flamenco en la ciudad de París”.





Carmen Amaya con Sabicas y García Matos en Estados Unidos

El diario ‘El Cronista’ recoge que en Nápoles el 13 de junio de 1890, “funcionará en dicha ciudad una compañía de baile y cante flamenco, estando ya contratada la mayor parte del personal que se dispone para esta clase de representaciones”. A Nueva York fue en 1891 “contratada por varias empresas teatrales” la bailarina Natalia Jiménez, según ‘El Porvenir’. Y un artículo de ‘El Progreso’ publicado en 1893 se hace eco de que a Chicago fueron “con objeto de celebrar en la Exposición fiestas andaluzas, varios cantaores, jaleadores y bailarinas de lo mejorcito que hay en las provincias de Sevilla, Cádiz y Málaga”.


En las primeras décadas del siglo siguiente, ya había estrellas de renombre internacional, como los ya citados Antonia Mercé ‘La Argentina’ y Vicente Escudero, que protagonizaron un sonado encuentro en el teatro parisino Trianon-Lyrique en 1925. Un año antes había pasado por el Teatro Olympia de la capital francesa la sevillana Laura de Santelmo que, según Ángel Álvarez Caballero en el libro El baile flamenco, “hasta 1940 en que regresó definitivamente a España, casi toda su trayectoria como bailarina/bailaora la desarrolló en el extranjero; llegó hasta Rusia, China, Japón y América del Sur”. Y el golpe de Estado de Franco y la consiguiente contienda, no hicieron más que avivar el fenómeno.


Una nueva hornada de bailaores comenzaría a relucir en este contexto. Formando la pareja Los Chavalillos Sevillanos, recorrieron el mundo con éxito. Trabajaron en el espectáculo ‘La maravilla de las maravillas’ con Carmen Amaya en Argentina. Y hasta su separación en 1952 en el Teatro Champs Elysées de París, recorrieron las principales capitales latinoamericanas y, durante una década completa, Estados Unidos. Después continuó Antonio Ruiz Soler, Antonio el Bailarín, una brillante carrera en solitario, consagrándose como uno de los mejores maestros del baile flamenco y el clásico español.




Antonio Ruiz Soler con La Uchi
(Álbum de La Uchi y Toni el Pelao)


En 1946, un año después de la muerte de La Argentinita, su hermana tomó el testigo. Fundó en Nueva York su propia compañía, que se mantuvo en activo hasta los años setenta. Y, además, se convirtió en una fructífera cantera de bailaores. Tirando de la elegante escuela estilística de Los Pelaos -una legendaria saga que dio figuras como El Gato, Juan el Pelao, Faíco o Fati-, formó a jóvenes bailaores que luego se harían un nombre propio. El elenco incluye a artistas como Jose Greco,Mario Maya... Y también Antonio Gades, quien dio un nuevo impulso al baile flamenco teatral con obras como ‘Carmen’, ‘Bodas de sangre’, ‘El amor brujo’ –trilogía llevada al cine por Carlos Saura- o ‘Fuenteovejuna’. Actualmente, la fundación que lleva su nombre, promueve una compañía que mantiene en cartel su obra. Además, fue el primer director del Ballet Nacional de España que se fundó en 1978, con el objetivo de sellar un compromiso con la conservación y la evolución del baile español y el flamenco que aún perdura.




Matilde Coral 

Sin abandonar los teatros pero sí dejando a un lado los argumentos, el baile flamenco también se adaptó a los nuevos escenarios de los años cincuenta y sesenta. Festivales, peñas y tablaos reivindicaban la vuelta a las formas tradicionales en todas las facetas jondas. Y, por supuesto, también en el baile. Eran los tiempos de Enrique el Cojo, de Farruco, , de Manuel Soler, de Manolo Marín, de Manolete, de Merche Esmeralda... Unos abriéndose paso y otros creando escuela, unos creando caminos propios y otros conservando los ya hechos. Un fructífero momento que quedó retratado, por fortuna, en la serie televisiva Rito y coreografia del baile, donde en la intimidad de un plató, los bailaores muestran su quehacer sin aderezos.


Y lo más valioso de esta historia aquí resumida, es que sigue siendo presente. Un paso, un gesto, un desplante, un vuelo de volantes, un quiebro, un detalle estilístico... fueron, son y serán de generación en generación, el legado del baile flamenco va transmitiéndose bien para conservarse, bien para evolucionar. Un claro ejemplo es la escuela sevillana, que emparenta artísticamente a bailaoras actuales como Isabel Bayón,con históricas figuras como Rosario la Mejorana, a lo largo de más de un siglo. Y es que nada como el baile manifiesta la vitalidad del arte del que es parte, del arte flamenco.




Antonio Gades en 'Carmen'

XXVI CERTAMEN COREOGRÁFICO DE MADRID 2012




Expandir el movimiento, incluso la palabra en torno al movimiento. Ésos son algunos de los objetivos de un Certamen, el Coreográfico de Madrid, que cada año va adquiriendo nuevas dimensiones y abriéndose a la innovación en el arte de la danza. Esta plataforma que se convoca con carácter anual quiere ser un muestrario de nuevas obras de danza y ballet contemporáneos, en la que coreógrafos españoles e internacionales, vinculados a nuestro país, presenten sus piezas.

La danza necesitaba un elemento dinamizador y el Certamen madrileño que tendrá lugar entre los días 13 y 16 de diciembre, ha actuado como tal, aunque en sus inicios surgiera como concurso coreográfico allá por el año 1987. Con el tiempo y ahora bajo el lema "Expanding Movement” el Certamen Coreográfico de Madrid busca no sólo apoyar los proyectos coreográficos, sino las redes que permitan a los artistas desarrollar y crecer en su trabajo, potenciando al tiempo la formación, programación y difusión. En ese sentido, los premios que se conceden dentro de él cooperan en esta labor, gracias a las residencias coreográficas y becas internacionales que el jurado puede sumar a los premios en metálico que se otorgan para impulsar la carrera de los coreógrafos, en función de sus distintos perfiles.

Plié, pas de bourré...es clásico.


  Qué tal chicos? Hoy comenzamos con la primera entrada oficial de tu blog ASCENA Y REFLEJO !! Vamos a hablaros un poquito sobre el origen de esta antigua materia, destacable por su visrtuosismo técnico, la pantomima y incluso el horroroso dolor de pies que provo: el ballet clásico.



El ballet se originó a finales del siglo XV, a partir de los números de danza que se representaban en los festines de las cortes italianas. Estos elaborados espectáculos que desprendían pintura, poesía, música y danza, tenían lugar en grandes salas que se utilizaban tanto para banquetes como para bailes. Su contenido era normalmente alegórico-mitológico.
Los ballets cortesanos italianos fueron ampliamente desarrollados en Francia..
El ballet de corte alcanzó su cumbre durante el reinado de Luis XIV, cuyo nominativo de “Rey Sol” derivó de un papel que ejecutó en un ballet. En 1661, Luis XIV fundó la “Academia Real de la Danza” para maestros . La danza empezaba a configurarse como una disciplina profesional.
En un primer momento solo los hombres podían participar, y los papeles femeninos los realizaban estos mismos disfrazados. Las primeras bailarinas aparecieron en 1681 en un ballet llamado “El triunfo del amor”.
La técnica de la danza en este periodo, recogida por Raoul Feuillet en su libro “Coreografía”, incluía pasos y posiciones todavía identificables. Se desarrolló una nueva forma teatral: la ópera ballet, que abarcaba el canto y la danza en una serie de danzas unidas por un tema común.
Los bailarines del siglo XVIII se veían entorpecidos por los trajes, zapatos, pelucas y miriñaques.
Fue Marie Anne Camargo quien acortó las faldas y empezó a usar zapatillas sin tacón.
La danza en puntas empezó a desarrollarse, aunque los bailarines se ponían de punta sólo unos instantes, ya que aún no se habían inventado las zapatillas de punta dura.
El ballet "Las Sílfides", cuya primera representación tuvo lugar en París, inauguró el período del ballet romántico. Las sílfides inspiraron muchos cambios en los ballets de la época.
También debemos mencionar “Giselle” (1841).Las mujeres dominaban en el ballet romántico.

Entre el ballet que vivía un proceso expansivo en Europa y la escuela bolera (danza académica española) surgió un importante vínculo. Los temas españoles comenzaron a estar de moda en los repertorios de los ballets. El gran Marius Petipa cristalizó la esencia española dentro del ballet clásico-
Pero en Europa el ballet empezaba a perder interés.Aunque sí que podemos señalar “Coppélia”.
Rusia, sin embargo, sí que siguió con la tradición del ballet, gracias al coreógrafo Marius Petipa. Entre sus obras están los ballets quizás más conocidos: “La bella durmiente” (1890), “El lago de los cisnes” y “Cascanueces”, las tres en colaboración con Liev Ivanov, sobre música de Piotr Ilich TChaikovski.
Los Ballets Rusos, supusieron el inicio del ballet moderno. Supuso el resurgir de la figura masculina que había sido olvidada y la aparición de nombres como Vaslav Nijinski. La compañía creó un gran número de nuevas piezas, incluido un ballet de un solo acto de Fokine de temática oriental: “El pájaro de fuego” (1910), “Sheherazade” (1910) y “Petruska” (1911).
Aquellos artistas que habían colaborado en la compañía contribuyeron al florecimiento del ballet en Europa y América. Anna Pavlova, que bailó en las primeras épocas de los Ballets, creó su propia compañía. Fokine trabajó con el futuro American Ballet Theatre. Massine colaboró con el Ballet Ruso de Monte Carlo, compañía creada tras la muerte de Diáguilev. Dos antiguos miembros de los Ballets Rusos, Marie Rambert y Ninette de Valois, colaboraron en la difusión británica del ballet. De Valois fundó la compañía que llegaría a ser el Britain’s Royal Ballet-
Entre los años 1920 y 1930 comenzó a desarrollarse en Estados Unidos y Alemania la danza moderna. Martha Graham, Doris Humphrey y Mary Wigman, crearon nuevos estilos de movimiento con un progresivo acercamiento al realismo. Se amplió la capacidad de movimiento con un uso más libre del cuerpo.
En la década de 1930, Massine inventó el ballet sinfónico, que trataba de expresar el contenido musical de sinfonías de los compositores alemanes Ludwig Van Beethoven y Johannes Brahms. Balanchine a su vez comenzó a crear ballets abstractos. Jewels (1967) está considerado como el primer ballet de larga duración de este tipo.
Durante los años 40 se fundaron en Nueva York dos grandes compañías de ballet, el American Ballet Theatre y el New York City Ballet. A partir de la segunda mitad del siglo XX, se han creado compañías de ballet en muchas ciudades de Estados Unidos y de Canadá.
En los años 50, las compañías rusas (la del teatro Bolshói y el teatro Kírov, por ejemplo) hicieron por primera vez representaciones en Occidente. La influencia rusa sobre el ballet ha sido inmensa. Encontrándonos con los famosos casos de deserción como Rudolf Nureyev, Natalia Makárova, y Mijaíl Baryshnikov, director del American Ballet Theatre de Nueva York, desde 1980 hasta 1989.
En España hay que destacar la figura de Víctor Ullate, quien en 1979 se convierte en el director del Ballet Nacional de España. En 1987 Maia Plisiétskaia fue nombrada directora artística del Ballet Lírico Nacional. La incorporación del coreógrafo y bailarín español Nacho Duato como director artístico de la Compañía Nacional en 1990 ha supuesto un cambio innovador en la historia de la compañía, que ahora se ha alejado del ballet clásico propiamente dicho para acercarse de lleno a la Danza Contemporánea.
Finalmente hay que destacar el esfuerzo cubano en el desarrollo del ballet con su “Ballet Nacional de Cuba”, fundado y dirigido por Alicia Alonso.
El repertorio del ballet actual ofrece una gran variedad de estilos e influencias. Coexisten ballets modernos y los pertenecientes al repertorio clásico, aunque podemos decir que es la danza contemporánea la que está ganando actualmente el terreno. Aquí os dejamos un pequeño fragmento del cisne negro del arcicnoncido ballet de El lago de los Cisnes, interpretado por la prima ballerina Svetlana Zakharova. Disfrutad, sed felices...nos vemos en la próxima!



Luces, cámara...ACCIÓN!



Muy buenas chicos y bienvenidos al inicio de un gran proyecto del grupo de unos jóvenes universitarios apasionados por el arte y la información que ansían cuanto menos introducirse en el mundo de la comunicación y desarrollar nuestra faceta más creativa y literaria con todos vosotros! Como ya habéis podido comprobar y por el título de nuestro blog,” ASCENA Y REFLEJO” queremos haceros llegar todo lo relacionado con el arte, y el mundo de la interpretación y las tablas: la ópera, la danza, el teatro será de los que os hablaremos mi compañera Carmen y yo Helena Pastor amantes de la danza por excelencia. Lucas nos pondrá totalmente al corriente sobre la música y el aclamado "séptimo arte" ( y a lo que debemos el nombre de "reflejo en el título de nuestro blog) : el cine. Recordad...